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Guía de tiempos

  • 00:00 · Sobre la Fundació Per Amor a l’Art
  • 01:10 · Sobre la exposición
  • 03:20 · Nave 1 de la exposición
  • 06:40 · Nave 2 de la exposición
  • 13:00 · Nave 2-B de la exposición

1 Irma Blank
Ur-schrift ovvero Avant-testo, 25-7-01 [Autógrafo o Antes-texto, 25-7-01], 2001
Bolígrafo sobre tela 100 x 204,6 cm

Esta obra pertenece a la serie Avant-testo, iniciada por la artista a finales de los años 1990. Blank se centra en el registro del tiempo como gesto, y su práctica se sitúa entre el dibujo y la escritura, de manera que evoca el espacio del libro, pero abarca también pinturas o serigrafías. En este caso, Ur-schrift ovvero Avant-testo rompe la lógica lineal de la palabra escrita para describir el tiempo como un movimiento circular que comienza y termina con la artista, con sus huellas materiales.

 

2 Nicolás Ortigosa
Divina Comedia. Purgatorio, 2011
Tres grafitos sobre papel 70 x 100 cm c.u.

Nicolás Ortigosa evidencia un gesto, una escritura, a través de dibujos y grabados que investigan los límites del propio soporte. Durante una década (2005-2015), el artista trabaja en una serie de dibujos y grabados en torno a la Divina Comedia de Dante Alighieri. Una interpretación del texto que surgía a medida que iba leyendo. Estas tres obras forman parte de la serie dedicada al Purgatorio y muestran un trazo fluido y delicado, un gesto plástico cercano también a la escritura.

 

3 Patricia Gómez y María Jesús González
Libro-celda 131, 2009
31 impresiones de pared sobre tela 100 x 60 c.u.

La serie Libros-celda es un “proyecto para cárcel abandonada” que se centra en la recuperación de detalles arquitectónicos y registros (marcas, escritos, dibujos) de celdas de la antigua Cárcel Modelo de Valencia (en desuso desde 1993), donde los internos se regían por un sistema iconográfico de pautas, valores y conductas. Un archivo de la memoria —de la piel de un edificio y de las expresiones gráficas o huellas de los presidiarios— que se recupera y se presenta en una caja-contenedor. Esta caja se ha construido a partir de la puerta de hierro de la celda concreta que se intervino.

 

4 Fernanda Fragateiro
ER, 2017
Soportes de acero inoxidable con recubrimiento negro y cuadernos hechos a mano con cubierta de tela 200 x 120 x 20 cm

Fernanda Fragateiro centra su interés en repensar y sondear las prácticas modernistas, que materializa alterando objetos (o paisajes) ya existentes, en un intento de revelar construcciones y transformaciones enterrados en ellos mediante una estética minimalista de la forma, el color y la textura de las superficies. Parte de la producción de Fragateiro se basa en la incorporación de libros a sus esculturas e instalaciones, que convierte en elementos modulares y signos conceptuales.

 

5 Inma Femenía
Stiffness [Rigidez], 2016
Impresión UV y aluminio manipulado 191 x 694 x 23 cm (total)

Inma Femenía trabaja a partir de la percepción determinada por los medios digitales entendida como un lenguaje que modifica la apariencia de las formas. Así, la artista dota de una piel, de una experiencia tangible y real, a la tecnología digital, y lo hace a partir del trabajo con gamas de luz procesadas, metales u otros soportes. En este caso, además, Femenía manipula estos soportes para dotarlos de una tensión que no solo genera incertidumbre en el espectador, sino que distorsiona además el espectro cromático de la pieza.

 

6 Teresa Lanceta
Franjas, 1999
Técnica mixta 250 x 150 cm

Desde principios de los años setenta, Lanceta centra su producción artística en el “tejer” como medio de expresión, explorando los límites de lo que se considera obra de arte. Su aproximación al tejido se centra en los elementos formales, en lo que los tejidos tienen de original y propio (técnicas, tradiciones, materiales, etc.). A partir del tejido, Lanceta investiga un código primigenio, universal y colectivo, que permite una lectura y transmisión de historias vividas.

 

7 Patricia Gómez y María Jesús González
Calle San Pedro 27 (El Cabanyal), de la serie La casa desplegada, 2005
Impresión de pared sobre tela 250 x 1200 cm

8 Patricia Gómez y María Jesús González
Room rosa (Calle Mediterráneo 29, El Cabanyal), de la serie A la memoria del lugar 2007-2008
Impresión de pared sobre tela 243 x 1500 cm

Patricia Gómez y María Jesús González intervienen espacios en desuso, abandonados, y recuperan la funcionalidad de esos muros con la técnica de restauración de arranque mural denominada strappo. Una técnica propia también de la arqueología, y que utilizan con el fin de recuperar testimonios pictóricos y la memoria íntima de los espacios a modo de archivo y protección. Estos dos proyectos proponen respectivamente la recuperación para la memoria de un antiguo matadero y de una antigua casa modernista del barrio histórico de El Cabanyal (Valencia), que se vieron amenazados por un plan de remodelación urbanístico desde 1998.

 

9 Heimo Zobernig
Sin título, 2015
Óleo sobre tela 200 x 200 cm

 

10 Heimo Zobernig
Sin título, 1982-2012
Veinte gouache sobre tela 30 x 21 cm aprox. c.u.

Heimo Zobernig cuestiona el relato del arte en disciplinas como la arquitectura, el diseño o el teatro, y reflexiona en torno al modelo expositivo, basándose siempre en los principios de la abstracción geométrica y el uso de formas sencillas. Trabaja con el cartón y la madera, pero también con medios tradicionales como la pintura al óleo o el gouache. En estas obras explora irónicamente las posibles derivas del minimal, el pop y otras corrientes.

 

11 David Reed
Nº 615, 2011
Óleo y pintura alquídica sobre lino 101,6 x 355,6 cm

Desde sus primeros trabajos en los años setenta, David Reed se ha inspirado en los legados del expresionismo abstracto, el minimalismo y el arte conceptual. El artista critica, no obstante, ciertos aspectos de estos movimientos, y se interesa por las nuevas formas de crear imágenes a partir del cine, la televisión y los medios digitales. Aunque parte de un medio tradicional como la pintura, sus trazos fragmentados remiten a una factura casi industrial e impersonal, negando cualquier gesto o impulso previamente no calculado.

 

12 Barbara Kasten
Transposition 9 [Transposición 9], 2014
Impresión digital Flujiflex 152,5 x 122 cm

 

13 Barbara Kasten
Scene 2 [Escena 2], 2012
Impresión con tinta de conservación 138,5 x 110,5 cm

Barbara Kasten construye ambientes interiores abstractos a gran escala. La interacción de la luz, los objetos y los espejos revelan nuevas posibilidades experimentales en el medio fotográfico. Sus habitaciones, construidas con materiales que sugieren características arquitectónicas —vidrio, madera, yeso o plexiglás, por ejemplo—, son interiores que se transforman en composiciones abstractas y geométricas en base a la sombra, la luz y el reflejo. El resultado son imágenes que muestran una distorsión de la escala y la perspectiva, y que enlazan con las cualidades propias del constructivismo.

 

14 Roland Fischer
Serie Façades On Paper I [Fachadas en papel I], 2001
Serie Façades On Paper II [Fachadas en papel II], 2005
Serie Façades On Paper III [Fachadas en papel III], 2008
Serie Façades On Paper IV [Fachadas en papel IV], 2012
Serigrafías fotográficas. 73,5 x 51,2 cm c.u.

Roland Fischer se sirve de herramientas de la fotografía digital para representar y hacer visible aquello que no apreciamos en la realidad. Define la fotografía como un medio ligado a la pintura, y su trabajo se configura fundamentalmente en torno a dos grandes temas: el retrato y la arquitectura. En este último caso, como muestra la serie Façades On Paper, Fischer presenta imágenes abstractas, reducidas a formas geométricas sin referencia alguna a su localización, resistiéndose así a cualquier clase de interpretación.

 

15 El Último Grito
Mise-en-scène [Puesta en escena], 2014
Papel vinílico. Dimensiones variables.

Esta pieza fue presentada en la 10ª Bienal de Gwangju en 2014: papel vinílico con motivos de llamas y humo pixelado que recorría las paredes de la bienal y que dialogaba con el resto de obras expuestas. La trama de estos motivos se vuelve inteligible pero acompaña al espectador en su recorrido por la sala. En este caso, se ha envuelto una de las naves de Bombas Gens Centre d’Art para crear una nueva atmósfera arquitectónica y hacer plausibles otras narrativas en su diálogo con las obras de arte de su entorno.

 

16 Ángela de la Cruz
Weight (Cerulean Blue) [Peso (azul cerúleo)], 2017
Óleo sobre aluminio 159 x 165 x 7,5 cm

La práctica de Ángela de la Cruz se sitúa entre la pintura y la escultura. Bastidores deformados, rotos, lienzos torcidos o apoyados en el suelo… Son gestos deliberados y sistemáticos que buscan un resultado crudo e irónico, una ruptura con la bidimensionalidad del lienzo y una inmersión en el espacio tridimensional. Estos gestos violentos de autodestrucción de la pintura responden a una intención por parte de la artista de desligarse de la grandiosidad de la historia del arte y de la pintura como medio canónico.

 

17 Carlos Bunga
Construcción pictórica #19r, 2016
Madera, cartón, pintura, pegamento 180 x 150 x 10 cm

El trabajo de Carlos Bunga se inspira e interviene el entorno arquitectónico que le rodea a partir de sus instalaciones pero también en el resto de formatos que utiliza (escultura, pintura, dibujo, performance o vídeo). El proceso propio de la creación es visible en toda la obra del artista, que habitualmente se sirve de materiales cotidianos y humildes para investigar la interrelación de toda una serie de binomios: construir- destruir, hacer-rehacer, micro-macro, investigación-conclusión. El resultado son obras aparentemente delicadas, que parten de un estudio de la combinación de color y materialidad y que enfatizan, al mismo tiempo, la performatividad del acto creativo.

 

18 Pedro Cabrita Reis
Les Verts #2 [Los verdes #2], 2012
Acrílico sobre lienzo 171,5 x 121,5 x 13,5 cm

Pedro Cabrita despoja a sus obras de lo real para llegar a una abstracción que pretende sintetizar desde la materialización del tiempo hasta la reestructuración del espacio. A partir de materiales de construcción u objetos “encontrados”, Cabrita revela la materia más que la pintura o la estructura más que la escultura. En las series Les Bleus y Les Verts, el artista trabaja sobre la base de carteles publicitarios —competidores, a su juicio, de la pintura—, y los cubre de una capa de acrílico que invade el lienzo, dejando sin embargo a la vista una franja de lino. El marco se compone de vallas publicitarias de metal y vidrio.

 

19 Fernanda Fragateiro
Muro, 2017
160 bloques macizos de hormigón prefabricado rosa. Dimensiones variables.
Cortesía de la artista / Galeria Filomena Soares (Lisboa)

Las referencias a la arquitectura de la artista son visibles en la pieza Muro, una pared de ladrillos de hormigón construida de manera sólida en el espacio, que sin embargo se destruye deliberadamente en el centro. Esta pieza fue pensada como una ruina en diálogo con Indeterminate Façade Building (Edificio de fachada indeterminada), obra de 1975 del grupo SITE (Sculpture In The Environment).

«Hiperespacios» es una reflexión en torno a la arquitectura y la percepción en el arte contemporáneo, a partir de una selección de obras de la Colección Per Amor a l’Art.

 

 

“En el arte contemporáneo, la arquitectura se ha convertido definitivamente en una superficie relacional, donde el movimiento configura los espacios y nuestros propios yoes.”

Marisa García Vergara

 

“Hiperespacio” es la noción empleada por la física contemporánea para aludir a un espacio que tiene más dimensiones de las conocidas. A partir de este concepto y de una nueva manera de concebir la percepción, que involucra lo sensorial y lo cognitivo, el espacio se entiende como un producto de la proyección de nuestra memoria y de nuestras acciones, más allá de un simple contenedor de objetos y cuerpos.

El arte contemporáneo, en este sentido, hace un uso inventivo de la arquitectura: obras concebidas como mapas de la memoria, construcciones fluidas internas o externas, fragmentos de espacios vividos o estados de la mente. La arquitectura deviene un envoltorio, una piel, conservando su poder originario de proteger el cuerpo. Ese concepto de la arquitectura como “piel” toma forma de archivo en las obras de Patricia Gómez y María Jesús González —la memoria de las superficies activada en forma de materia y convertida en lugar de mediación entre el objeto y el sujeto— o en la serie de fachadas de Roland Fischer: arquitecturas de las metrópolis contemporáneas convertidas en imágenes planas —objetos—, aisladas de cualquier contexto geográfico o escala humana, a la manera de pinturas abstractas. Un archivo que no documenta, anulada cualquier referencia material o vínculo con la realidad mediante la abstracción y la serialidad. Como Fischer, Barbara Kasten utiliza la fotografía, en su caso para reproducir un espacio imaginario, creado, sin pretensión de vincularse a realidad alguna, en tanto que David Reed y Heimo Zobernig apelan con la pintura a la percepción y al movimiento para mostrar espacios atemporales a partir del color, de contrastes de luz o de superposición de planos.

Otro tipo de piel es la que revela Inma Femenía a partir de su investigación en torno a la percepción condicionada por el ámbito digital, que a su vez conforma una experiencia tangible y real del mundo físico: lo digital como una segunda naturaleza, una piel tersa y escurridiza que cuestiona la idea de la pantalla como extensión plana e inmaterial. Las obras de Ángela de la Cruz, Pedro Cabrita y Carlos Bunga experimentan con elementos de la arquitectura y proponen un puente entre la realidad de la obra de arte y la confirmación de que esa realidad existe en la vida cotidiana, evocando la memoria de espacios habitados. Conjuntos de materiales que son escultura, pintura y arquitectura, sin ser ninguna de las tres cosas. Esa materialidad devuelve a los espacios su condición transitoria, nómada, característica compartida con la obra textil de Teresa Lanceta —el tejido como piel del espacio primigenio que señaló un lugar y construyó un espacio— y con los trabajos de Irma Blank o Nicolás Ortigosa acerca de la escritura sobre la superficie entendida también como origen. Fernanda Fragateiro involucra al cuerpo del espectador/observador en sus instalaciones, —situadas entre la arquitectura y la escultura—, algo que consigue interviniendo directamente sobre la arquitectura del espacio expositivo transformado por El Último Grito. En definitiva, catorce artistas que muestran distintas formas plásticas en diálogo con la arquitectura, concibiendo el espacio como construcción material, producto de un imaginario colectivo.

 

«Hiperespacios», comisariada por Julia Castelló, Nuria Enguita y Vicent Todolí, se acompaña de un libro de artista de Fernanda Fragateiro —diseñado en colaboración con Jaume Marco y editado por la Fundació Per Amor a l’Art— que incluye un texto de Marisa García Vergara. A excepción de la instalación Muro, de Fernanda Fragateiro, las obras pertenecen en su totalidad a la Colección Per Amor a l’Art.

 

Vídeo de la exposición con comentarios de las comisarias, Nuria Enguita, Julia Castelló, y Vicent Todolí.